Odio el silencio
porque puedo escuchar mi llanto interno
Y no me gusta, me asusta,
me duele el cuerpo
y siento mis huesos romperse,
me duelen las uñas, me duele el pelo
y prefiero el ruido
para callar los sonidos de mis adentros.
Busco una cura
que la soledad no puede darme.
El bullicio me anestesia, me tranquiliza
mas el dolor vuelve y se agudiza.
El silencio y la soledad se vuelven entonces
los peores verdugos,
mi veneno mortal,
mi muerte lenta,
el inicio del fin,
el final del inicio,
un laberinto del que no logro salir ilesa,
siempre a quejas de heridas que ya debieron cerrarse y no lo consiguen,
reproches a mi misma
de lo que hice o puede haber hecho,
cayendo en la cama, en el sofá o en el piso
invariablemente como en un charco de frustración del que hago un mar
entre mis lagrimas y amarguras,
que después no obtienen endulzarse con un "no estas sola",
porque se que lo estoy
aún entre tanta gente, entre tanta risa.
Y siento volverme loca
al no encontrar mi espacio y mi tiempo,
al sentirme entre dos mundos
o en una realidad que no me corresponde
y que uno de tantos errores logró dejarme ahí,
encerrada sin poder hacer ya nada.
buscando el silencio como el peor o el mejor castigo...

Yo antes buscaba la soledad, el silencio. Ahora no soporto ni una ni otra cosa, porque me hace empezar a pensar, a comerme la cabeza...
Voy a tener que volver a acostumbrarme a ello. No queda otra.
Ánimo. =)
A veces el silencio es bueno, pero uno tiende a hastiarse de sentirlo, de llevarlo en las venas, me pasa lo mismo ahora, prefiero estar entre el bullicio que emana la compañía que la soledad que el silencio implca,
También me encanta cómo escribes.
Sentimientos,dolores,palabras que calan el alma...
Besos ruidosos para vos!
Gracias chicas por sus comentarios,
Así es... pero aunque nosotras nos encontremos a veces en silencio y entre él hagamos que nuestra almas sigan reflejando lo que llevamos en el interior...
Un abrazo para las 3!
y desde cuando caiste en la soledad preciosa.....
Cuando me siento así, lloro, hasta quedarme dormida, después despierto y escribo, es mi terapia más efectiva. Yo creo que todos pasamos situaciones, como las que nos describes en tu poema, tenemos altas y bajas,
días en que estamos muy sensibles,
en uno de esos días escribí, El hada del rosal, y otros más.
Un abrazo con ternura.
Mucho ánimo!!!