Odio el silencio

porque puedo escuchar mi llanto interno

Y no me gusta, me asusta,

me duele el cuerpo

y siento mis huesos romperse,

me duelen las uñas, me duele el pelo

y prefiero el ruido

para callar los sonidos de mis adentros.

 

 

 Busco una cura

que la soledad no puede darme.

El bullicio me anestesia, me tranquiliza

mas el dolor vuelve y se agudiza.

 

El silencio y la soledad se vuelven entonces

los peores verdugos,

mi veneno mortal,

mi muerte lenta,

el inicio del fin,

el final del inicio,

un laberinto del que no logro salir ilesa,

siempre a quejas de heridas que ya debieron cerrarse y no lo consiguen,

reproches a mi misma

de lo que hice o puede haber hecho,

cayendo en la cama, en el sofá o en el piso

invariablemente como en un charco de frustración del que hago un mar

entre mis lagrimas y amarguras,

que después no obtienen endulzarse con un "no estas sola",

porque se que lo estoy

aún entre tanta gente, entre tanta risa.

Y siento volverme loca

al no encontrar mi espacio y mi tiempo,

al sentirme entre dos mundos

o en una realidad que no me corresponde

y que uno de tantos errores logró dejarme ahí,

encerrada sin poder hacer ya nada.

buscando el silencio como el peor o el mejor castigo...